lunes, 14 de junio de 2010

Mientras se propaga la fiebre del fútbol, detengamos la propagación del VIH

Por Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA

Mientras arriban a Sudáfrica los aficionados al fútbol provenientes de todos los rincones del mundo para alentar a su equipo favorito en la Copa Mundial de la FIFA 2010, no podemos perder de vista un huésped indeseado: el VIH.

¿Por qué debemos hablar sobre VIH durante la Copa Mundial?

Por dos razones. Primero, un evento deportivo tan insigne como la Copa Mundial puede fomentar la propagación del VIH a través de la combinación de alcohol con relaciones sexuales desprotegidas. Segundo, casi 80 bebés nacen con VIH durante los 90 minutos que toma jugar un partido de fútbol. Esto se traduce en 430,000 bebés infectados cada año.

Puesto que tenemos los medios para detener esta tragedia, tenemos que tomar acción – y tenemos que hacerlo HOY.

Dos estrellas del fútbol, Emmanuel Adebayor de Togo y Michael Ballack de Alemania, son también Embajadores de Buena Voluntad del ONUSIDA y han unido sus propios esfuerzos con los de ONUSIDA para lanzar una campaña mundial con el propósito de prevenir que los bebés se infecten con el VIH.

El objetivo de la campaña es movilizar a la comunidad aficionada al fútbol a “sacarle tarjeta roja al SIDA” y eliminar la transmisión del VIH de la madre a su hijo entre ahora y el 2014, cuando la próxima Copa Mundial se llevará a cabo en Brasil. A la fecha, los capitanes de las selecciones de fútbol de varios países – Australia, Camerún, Costa de Marfil, Francia, Ghana, Grecia, Nigeria, Paraguay, Serbia, Sudáfrica y Uruguay – han firmado un llamado comprometiéndose a utilizar el poder y alcance del fútbol para crear una generación libre de VIH.

Sabemos que la eliminación de la transmisión de VIH de una madre a su hijo es posible. En años recientes, hemos visto caer las tasas de transmisión en países de ingresos altos desde el 25% hasta entre 1-5%; a medida que las pruebas de VIH para mujeres embarazadas, el uso de antiretrovirales durante y después del parto, y el uso de anticonceptivos se han vuelto ampliamente disponibles. Estas victorias están siendo replicadas en países como Botswana, Namibia y Swazilandia.

Pero es necesario hacer más. En la mayor parte de África, solamente el 45% de las mujeres embarazadas VIH-positivas tiene acceso a medicamentos antiretrovirales para prevenir la transmisión del VIH a sus recién-nacidos, y solamente 28% de mujeres embarazadas reciben una prueba del VIH. En muchos países africanos, el SIDA se ha convertido en la principal causa de muerte entre lactantes y niños.


En Argentina, se estima que nacen aproximadamente 120 niños con VIH por año, y que el 85% de las mujeres VIH- positivas tiene acceso a tratamiento antirretroviral. Argentina ha adherido a la iniciativa regional para la eliminación de la transmisión vertical del VIH y la Sífilis congénita.

Se han visto avances en Sudáfrica, el país anfitrión de la Copa Mundial. El Gobierno Sudafricano ha mostrado un decidido liderazgo acerca del SIDA en los últimos meses a través del lanzamiento de una campaña nacional de pruebas y tratamiento del VIH que invita a los sudafricanos a hacerse la prueba del VIH. Para el año 2011, la campaña tiene el objetivo de ofrecer de manera gratuita y rutinaria consejería y pruebas de VIH a 15 millones de personas, comenzando con 2,5 millones en el 2009 - un incremento de seis veces en solamente dos años. Y para junio 2011 alrededor de 1,5 millones de personas recibirán terapia antiretroviral, comenzando con 1 millón de personas en 2009.

A medida que más madres conozcan su estado de VIH y tengan mayor acceso a terapia antiretroviral y anticonceptivos, se espera una disminución considerable de las tasas de transmisión del VIH. Con combinaciones más efectivas de medicamentos antiretrovirales, Sudáfrica podría estar en camino hacia la eliminación de la transmisión de madre a hijo.

Si Sudáfrica, el país con el mayor número de personas viviendo con VIH, puede romper la trayectoria de la epidemia de SIDA, hay esperanza para otros países que se unan a liderar la respuesta al SIDA.

Mientras la fiebre del fútbol se propaga por el mundo, hagamos todo lo que podamos para detener la propagación del VIH. No tenemos excusa para no hacerlo.

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