sábado, 11 de febrero de 2012

Una representación democrática “condicional” (en relación al accionar represivo de determinados gobernantes argentinos)

     El mismo día de conocerse su triunfo, la presidente Cristina Kirchner dijo: “Los votos no son de nadie…no hay que creérsela.” A pesar de esto y dada su forma cada vez más autoritaria en el ejercicio del poder, quedó en claro que “se la creyó” y muy mal. Si embargo, tuvo razón en lo que dijo, fundamentalmente por los siguientes motivos. En una democracia normal, el pueblo soberano expresa sus preferencias a través de su voto. Por otro lado, el pueblo es, en verdad, una suma de individualidades que expresan su posición frente a determinadas cuestiones de índole público. Cuando existen divergencias, se recurre al sufragio, y dado que todos somos ciudadanos con los mismos derechos, resulta legítimo que se imponga la voluntad de la mayoría, que dicho sea de paso, resulta ser falible al igual que el resto de las posiciones minoritarias.

     Como resulta muy dificultoso reunir al pueblo soberano al estilo Ágora griega, para que tome posición sobre las diversas cuestiones de índole público que se presentan frecuentemente en los Estado-Nación modernos, es que se recurre a un sistema de democracia representativa, que es la variante democrática “más legitima” dadas las distancias y las herramientas tecnológicas con las que contamos hasta el momento.

     En la democracia representativa, los representantes, es decir, los gobernantes, toman decisiones en representación de los gobernados, es decir, los ciudadanos. La legitimidad de dichas decisiones responde al mandato emanado de una votación libre, transparente y competitiva. Desde luego, lo dicho responde a un ideal democrático y dada la imperfección humana, la experiencia indica que las elecciones, sobre todo aquellas que involucran a millones de personas, contienen distorsiones que la alejan de la perfección. El problema surge, sin embargo, cuando dichas distorsiones son de tal magnitud que ponen en cuestionamiento la legitimidad de la representación democrática. ¿Quién puede afirmar seriamente que en provincias como San Juan, Catamarca, Chaco, La Rioja, San Luís o en municipios como José C. Paz, La Matanza o Merlo hay elecciones razonablemente libres, transparentes y competitivas? El clientelismo político condiciona la libertad de las personas, el candidato oficialista no solo corre con el “caballo del comisario” sino que también cuenta impúdicamente con el dinero de los contribuyentes para su campaña electoral y, por último, los aparatos recurren a métodos tramposos cuando ven peligrar su caudal de votos, como ocurrió en la elección presidencial del 2007, en donde el robo sistematizado de boletas evitó el seguro balotaje.

     Sin embargo, y a pesar de las irregularidades mencionadas, tampoco puede afirmarse lo contrario. Esto es, que los gobernantes emanados de elecciones severamente condicionadas sean ilegítimos. En primer lugar, porque muchos de ellos, aún con guarismos considerablemente menores, hubiesen resultado ganadores aún en un escenario verdaderamente democrático. En segundo lugar, porque algunos de esos candidatos electos no son principalmente responsables de las irregularidades del sistema. En conclusión, por el momento, podemos afirmar que no estamos frente a un escenario de fraude flagrante, sino más bien, en lo que llamaré, una representación democrática condicional. Este tipo de representación exige del gobernante electo prudencia en grado extremo y un reconocimiento de la debilidad de su legitimidad. Al igual que el individuo que luego de haber cometido un delito goza de libertad condicional, es decir, está “casi” libre, el gobernante emanado de elecciones poco democráticas está “casi” legitimado. Entonces, la debilidad de su representación lo habilita a tomar decisiones administrativas de importancia media y le impide tomar decisiones en aquellas cuestiones que resulten de gran importancia para la sociedad que representa débilmente. Por ejemplo, en los recientes acontecimientos represivos que se produjeron en Catamarca y La Rioja, sus gobernantes no deberían creérsela, ya que los votos que los encumbraron en sus posiciones no son de nadie, como dijo Cristina, dado que el sistema que los generó impide conocer razonablemente el pronunciamiento de un pueblo libre. Por lo tanto, para este tipo de decisiones transcendentales referidas a la explotación de las riquezas naturales de una comunidad y la salud de sus pobladores, estos gobernantes “casi” legitimados estarán impedidos de arrogarse la representación del pueblo, y por lo tanto, deberán buscar la legitimidad que no le fue conferida en el proceso eleccionario a través del contacto directo con el pueblo, por ejemplo, mediante una ronda de audiencias públicas. Si así no lo hicieren, no solo Dios y la patria se lo demandarán, sino también, el pueblo soberano, estará legitimado para resistir al opresor y hacer tronar el escarmiento. Por cierto, y Cristina lo sabe, éste razonamiento es válido para los habituales atropellos del poder ejecutivo nacional.

martes, 3 de mayo de 2011

Karl Popper presente en “La Juanita” de La Matanza.

“…Si pensaba en un futuro, soñaba con fundar una escuela, en la que los jóvenes pudiesen aprender sin hastío y en la que fueran estimulados a plantear problemas y a discutirlos; una escuela en la que no hubiese que escuchar respuestas no deseadas a cuestiones no planteadas; en la que no hubiera que estudiar sólo por aprobar los exámenes”. Karl Popper

Este era el sueño de uno de los filósofos más importantes del siglo XX. Un sueño hecho realidad, al menos según mi interpretación, que se cumplió en el día de hoy y que tuve el privilegio de presenciar en la inauguración de la “Escuela primaria Crecer en Libertad Oscar Alvarado”, en el Barrio “La Juanita”, de La Matanza.


En un clima de emotiva fiesta, informal, se mezclaban madres, padres, abuelos, docentes, obreros, dirigentes sociales, dirigentes políticos, periodistas, chicos, famosos, desconocidos, empresarios, chacareros, artistas y hasta los perros del barrio. Todos, sin distinciones, celebrando la inauguración de la primera escuela privada, sin subvención estatal, que no cobra cuota a los alumnos pero que exige un compromiso de los padres en la educación de sus hijos.


Pero no solo eso, con la audacia que caracteriza a quienes son responsables de este sueño, la escuela tendrá aulas con aire acondicionado para que los chicos estén mejor que en sus casas y aprendan “sin hastío”, también plantas y jardines para embellecer el lugar y que los chicos den rienda suelta a su creatividad como soñaba Popper. Se mantendrá un mural artístico para que los chicos estén en contacto con el arte (tapado, hasta que evolucione la fracasada y autoritaria educación formal para la cual “no es pedagógicamente correcto”), y por sobre todas las cosas, el constante llamado a promover en los chicos un espíritu critico, para que puedan “plantear problemas” y “discutirlos” con el prójimo, tal como señalaba el filósofo.


Realmente es un milagro que en La Matanza, lugar donde precisamente el Estado está pensado e instrumentado para vaciar de dignidad y espíritu crítico a las personas, haya surgido este ejemplo de signo contrario. Probablemente los filósofos, los sociólogos o cualquier otro especialista tendrán alguna respuesta a este fenómeno. En mi caso, prefiero pensar que cuando soñamos, y realmente queremos con todas nuestras fuerzas ver cumplido ese sueño, el “mundo conspira” para que se cumpla (Paulo Coelho). Es lo que les paso a ese grupo de matanceros, liderado por “Toty” Flores, que sin nada material, bajo la sombra de un eucalipto inspirador y que hoy es símbolo de amor, soñaron una escuela de primer nivel para que sus hijos se desarrollen y crezcan en libertad. Ese sueño, hoy es realidad y sirve de inspiración para todos aquellos que no se resignan a bajar los brazos.

domingo, 24 de abril de 2011

Una vez libre, La Matanza tiene mucho para dar

Una de las satisfacciones más intensas que me provoca la campaña “Barrio por Barrio, cara a cara con los vecinos” es la certeza de que los matanceros tenemos mucho para dar. Independientemente de la condición socioeconómica del barrio que visitemos, hay una cuestión que permanece invariante en la gran mayoría de los vecinos: las ganas de vivir mejor y no resignarse a las condiciones de vida de una ciudad atrasada y mediocre. Esos deseos se materializan de diferentes formas, en algunos casos llegan a buen puerto, en otros quedan a mitad de camino y en otros son sólo expresión de buenos deseos. Sin embargo, la importancia de poder constatar esta situación es que habiendo mayoría de ciudadanos con ansias de romper la mediocridad reinante, es que puede soñarse con una ciudad mejor. Si fuera al revés, y el accionar destructivo del aparato de poder que gobierna La Matanza desde hace más de 27 años hubiese logrado su objetivo, no nos encontraríamos con ciudadanos con espíritu crítico, sino simplemente con humanos embotados convertidos en meros instrumentos electorales. En otras palabras: han logrado empobrecer material y culturalmente a La Matanza, pero aún no han logrado quitarle lo esencial: su dignidad.

Sin ir más lejos, a principios de esta semana tuve la oportunidad de participar junto al diputado Héctor “Toty” Flores de una degustación de productos producidos por un cirujano que se desempeña en el hospital “Simplemente Evita” del Km 32. Este profesional, emprendedor, conmovido por la pobreza reinante en La Matanza y la mala alimentación de los chicos, diseño un proyecto que consiste en producir hamburguesas de soja como reemplazo al mismo producto de carne que gracias a la inflación y el des-manejo del gobierno resulta cada vez más inalcanzable para la mayoría de los argentinos. Contaba el cirujano que una sola hamburguesa realizada con su método contiene más del doble de proteínas que el mismo producto de carne. En relación al precio, la diferencia es más que notoria ya que las nuevas hamburguesas son 4 veces más económicas, manteniendo el buen gusto. El cirujano lo resumió de esta manera: “Con este producto, puedo eliminar el hambre y la desnutrición en La Matanza”.

En honor a la verdad, por el momento no dispongo de las herramientas para afirmar o negar la hipótesis del cirujano. Puedo afirmar que las hamburguesas eran ricas y que nuestro país fue bendecido por “el yuyito” que sirve de materia prima al proyecto, por lo que el debate está abierto. No obstante, lo importante para destacar son esas fuerzas, esas iniciativas individuales o grupales que cubren el suelo matancero y se resisten al atraso al que nos quieren hacer creer que estamos condenados.

Es decir, por un lado existe en La Matanza una gran masa de iniciativas populares valiosísimas, reprimidas, que están a la espera de poder ser canalizadas adecuadamente y por el otro un gobierno municipal conservador y arcaico que las combate intencionalmente para no verse arrastrado por una ola de modernidad y desarrollo que les quitaría a sus representantes los privilegios de una posición que no merecen.

Para terminar, los invito a reflexionar sobre lo siguiente:¿Qué Matanza nos espera a los matanceros en particular y a los argentinos en general, cuando sumemos a la riqueza de las iniciativas ciudadanas el acompañamiento y pujanza de un Estado municipal moderno, creativo y decente?