viernes, 17 de marzo de 2017

Índice de Pobreza: seis señales esperanzadoras frente a una realidad que duele

Por Mariano Álvarez*
 
 
 
 
El reciente informe de la UCA sobre los niveles de pobreza en nuestro país da cuenta de un aumento que alcanza la cifra del 32,9 por ciento. Este número representa a 13 millones de argentinos, uno de cada tres. El último año hubo un aumento de 1,5 millones de nuevos pobres, según los datos del informe.
Que la situación es dramática no hace falta decirlo. Que es inaceptable e inmoral para un país con nuestro potencial, también. Sin embargo, y a pesar de la gravedad del asunto, no todas son pálidas. Entre las señales que podemos mencionar que vislumbran un horizonte de esperanza se encuentran:
 
Primero, a diferencia de lo que ocurrió durante los 12 años de kirchnerismo, hoy tenemos un Gobierno que no miente en forma sistemática y artera sobre las cifras de pobreza e indigencia. Gracias a esto se generó consenso en la sociedad sobre la gravedad del asunto. Un gran primer paso, dado que ningún problema se resuelve si antes no se acepta con franqueza su dimensión. Esto incluye hasta el fanático kirchnerista que se hizo el distraído durante tantos años y llegó a creer y defender la afirmación de Aníbal Fernández acerca de que en Argentina hay menos pobres que en Alemania. Al menos en este punto se cerró la grieta.
Segundo, abandonar el Estado de mentira nos puso frente a una realidad cruda que nos duele e interpela. Sin embargo, la evasión populista con base en el autoengaño que nos lleva a encontrar tranquilidad en un relato mentiroso ya no se encuentra fácilmente a mano. Nos queda, entonces, hacernos cargo de la situación. Tenemos la oportunidad de convertirnos en una sociedad adulta que aborde la pobreza en forma seria y objetiva. Esto implicará un trabajo en conjunto con todos los actores involucrados, única forma de encarar adecuadamente un problema de tipo complejo y multidimensional.
 
Tercero, la inflación es la principal enemiga del bolsillo de los pobres. A diferencia del kirchnerismo, que la fomentó irresponsablemente, el actual Gobierno la está atacando en forma efectiva. Es una lucha difícil, en la que habrá avances y retrocesos como el 2,5% del mes actual. Sin embargo, la tendencia es francamente decreciente (al año pasado fue del 40%, algo impensable para este año). Por lo tanto, es razonable esperar índices menores hasta que se normalice la situación.
Cuarto, el uso y la extorsión de los pobres dejó de ser un objetivo funcional a los intereses del Gobierno nacional. El kirchnerismo hizo del clientelismo político una política de Estado. La cadena nacional dejó de ser utilizada para amenazar veladamente a los receptores de ayuda social. Además, el Gobierno actual está llevando a cabo políticas para desarticular la red de punteros políticos perfeccionada hasta la obscenidad por el Gobierno anterior. El programa El Estado en Tu Barrio es un claro ejemplo de esto. A pesar de algunas deficiencias, busca llegar al beneficiario sin intermediaros y nombres propios. Es el Estado el que brinda el servicio, no Cristina Kirchner ni ningún otro político oportunista. El clientelismo político, del que poco se habla porque resulta funcional a políticos inmorales, explica en gran parte la pobreza estructural de nuestro país. Puesto que pervierte la ayuda social destinada a los beneficiarios de programas sociales considerados "inempleables" por el mercado. Además, humilla y se apropia de la libertad política de los pobres, insumo esencial para su desarrollo humano.
 
Cuarto, el uso y la extorsión de los pobres dejó de ser un objetivo funcional a los intereses del Gobierno nacional. El kirchnerismo hizo del clientelismo político una política de Estado. La cadena nacional dejó de ser utilizada para amenazar veladamente a los receptores de ayuda social. Además, el Gobierno actual está llevando a cabo políticas para desarticular la red de punteros políticos perfeccionada hasta la obscenidad por el Gobierno anterior. El programa El Estado en Tu Barrio es un claro ejemplo de esto. A pesar de algunas deficiencias, busca llegar al beneficiario sin intermediaros y nombres propios. Es el Estado el que brinda el servicio, no Cristina Kirchner ni ningún otro político oportunista. El clientelismo político, del que poco se habla porque resulta funcional a políticos inmorales, explica en gran parte la pobreza estructural de nuestro país. Puesto que pervierte la ayuda social destinada a los beneficiarios de programas sociales considerados "inempleables" por el mercado. Además, humilla y se apropia de la libertad política de los pobres, insumo esencial para su desarrollo humano.
 
Quinto, la economía comienza, de a poco, a dar síntomas de recuperación. Esta situación ocurre a pesar del contexto internacional adverso (la bonanza que desaprovechó el Gobierno anterior ya no existe) y el accionar de fuerzas políticas desestabilizadoras que buscan minar la gobernabilidad. La violencia pública y verbal del kirchnerismo, sumado a la intransigencia gremial y piquetera en un año electoral no es casual. El resultado de este accionar irresponsable e intencional retrasa la llegada de inversiones. Será el pueblo en las próximas elecciones quien podrá debilitar el poder de estas facciones que suscriben a la idea de "cuanto peor mejor", en detrimento del bienestar de la nación.
Sexto, la contracara de la pobreza es la corrupción. La Justicia, aunque lenta, está dando pasos importantes y aleccionadores para con los políticos corruptos. El kirchnerismo fue el gobierno más corrupto de la historia democrática y por lo tanto gran responsable de la pobreza e indigencia. Es importante para el presente y el futuro de nuestro país que la Justicia actúe en forma firme y contundente en casos de corrupción, más allá del color político partidario, incluso haciendo devolver lo robado.
 
El problema de la pobreza es de tipo estructural. Creer que es posible resolverlo en un año o dos habla de la postura adolescente que debemos superar si queremos extirparlo de raíz. Sin dudas, estamos transitando un camino arduo y el Gobierno debe dar muestras concretas de que está a la altura de las circunstancias. En el mientras tanto, hay millones de argentinos que sufren por su situación penosa. La solidaridad entre hermanos debería florecer más que nunca entre nosotros. Resolver semejante drama no es cosa de un gobierno sino que requiere de todos tirando para el mismo lado.
 
El autor es doctor en Ciencias Políticas (USAL). Secretario general del Movimiento Social por la República, espacio político presidido por el dirigente social Héctor "Toty" Flores.
 
* Publicado en el Portal INFOBAE el día 16 de Marzo de 2017
 
 

jueves, 23 de febrero de 2017

Hay que motivar a los jóvenes


Por Mariano Álvarez*
Con frecuencia nos alertamos frente a las noticias que dan cuenta del creciente número de "ni-ni" (aquellos jóvenes de entre 15 y 24 años que ni estudian ni trabajan y que en nuestro país son más de un millón). Sobre la gravedad del asunto existe consenso en la sociedad. Sin embargo, en lo que respecta a las causas y las formas de resolverlo hay divergencias; las cuales explican el alto grado de desconcierto.
Mientras tanto, como sociedad, transitamos un período de incertidumbre e impotencia; esto nos lleva a abordar la cuestión con recetas obsoletas. Dos ejemplos: confiamos en la importancia de generar mayor oferta de trabajo a través nuevas inversiones; sin embargo, aunque esto ocurra, no tendríamos garantizado el éxito, ya que el 70% de los "ni-ni" ni siquiera intenta insertarse en el mercado laboral; desde el Estado se destinan, como nunca, enormes cantidades de recursos económicos para implementar ingeniosos programas de capacitación y empleo; sin embargo, el problema no sólo persiste, sino que muestra una tendencia creciente que requiere de más y más planes.
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El desacople entre problemas y soluciones se explica por nuestra incapacidad para asimilar el vertiginoso cambio de época que estamos viviendo; que involucra cuestiones de índoles tecnológica y cultural. El sociólogo Zygmunt Bauman lo explicó al señalar que nos encontramos en tránsito de una modernidad sólida a una líquida. En la modernidad líquida, donde los jóvenes "ni-ni" crecieron, el carácter del trabajo ha cambiado. En la era del "llame ya", el esfuerzo presente que da sentido al trabajo de cara al futuro pierde sentido para las nuevas generaciones.
Pasamos de una sociedad de ciudadanos productores a una de individuos consumidores; en donde la postergación de la gratificación que invita al esfuerzo ya no es signo de virtud moral, sino generadora de una incertidumbre insoportable que puede llevar a los individuos a la resignación y las peores decisiones.
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En septiembre pasado, Damián Oviedo, un joven de 20 años de Llavallol, fue asesinado en un búnker narco. Poco antes, su madre le preguntó a través de las redes sociales acerca de su paradero; la respuesta fue: "Laburando, vendiendo droga para comprarme las zapas". ¿Qué sentido tiene ahorrar si el objeto de mi deseo debe ser satisfecho hoy? ¿Quién puede garantizar que el trabajo de hoy tenga su recompensa mañana? ¿Para qué estudiar si no tengo garantías de conseguir un trabajo estable? Es posible que Damián, al igual que otros jóvenes "ni-ni", se hagan estas y otras preguntas que en la modernidad sólida carecían de sentido. Pero hoy, en un mundo inseguro y cambiante que carece de marcos de referencia estables, dichos interrogantes ocupan un lugar central en la vida de estos jóvenes; que se sienten solitarios y ansiosos.
Sin un mañana previsible y con un sistema de valores que se rige por la satisfacción compulsiva e inmediata de nuestros deseos, el trabajo ya no puede fijar proyectos de vida; ni ser pensado como fundamento ético individual ni colectivo. Reconocer el tránsito de una modernidad sólida a una líquida en el que se enmarca la problemática de los "ni-ni" es un paso necesario para encarar la cuestión en forma acertada. Reconstruir las condiciones éticas, sociales y económicas que motiven a los jóvenes a recuperar la confianza en las bondades del esfuerzo dedicado al estudio y el trabajo, es el desafío que tenemos por delante.
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* Doctor en Ciencias Políticas e integrante de la cooperativa La Juanita



Publicado en la edición impresa del Diario La Nación del día Miércoles 22 de Febrero de 2017


lunes, 3 de octubre de 2016

Cristina tiene razón: en su gobierno los pobres no reclamaban



Por Mariano Álvarez
(marianoalvar@yahoo.com.ar)


En medio de la polémica generada por la difusión de las cifras reales de indigencia (6,3%) y pobreza (32,2%) luego del ocultamiento llevado a cabo por el gobierno anterior, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner mencionó que en su gobierno "no vio movilizaciones de pobres".
 
Ciertamente, es llamativa la baja intensidad del reclamo de los sectores populares en dichos años a pesar de que todo estudio serio sobre el tema alertaba sobre el crecimiento de la pobreza y marginalidad (recuerdo, por ejemplo, el relevamiento llevado a cabo por la ONG Techo en el año 2013 en donde quedó en evidencia el aumento de villas miserias y asentamientos en todo el país).
 
Entonces ¿Cristina tiene razón? Sí, pero por motivos totalmente distintos a los que dice y quiere hacernos creer. Para encontrar las verdaderas causas de la desmovilización en ese periodo es necesario comenzar preguntándose: ¿Por qué los pobres no reclamaban a pesar de ver degradas sus condiciones de vida? ¿Por qué gran parte de la clase política Argentina se hizo la distraída durante todos estos años? ¿Por qué muchas organizaciones sociales (K y no K) desactivaron o disminuyeron sus reclamos hacia el gobierno? La respuesta es una sola: gracias al clientelismo político. Un sistema que les conviene a todos, excepto a quienes son rehenes de la extorsión: los pobres. Un mecanismo de cooptación que no es nuevo pero que el Kirchnerismo perfeccionó hasta convertirlo en política de Estado. El resultado fue la consolidación de una cultura clientelar que atraviesa a toda la sociedad argentina. Y que llenó el país de mercaderes de la pobreza que incluye no sólo a políticos de distintos rangos y pertenencias, sino también a sindicalistas y dirigentes sociales.
 
Las consecuencias de esta deshumanización de la política son variadas. Toda la bibliografía sobre clientelismo político reconoce que el principal efecto que tiene sobre los pobres es disciplinarlos, desactivando potenciales reclamos y movilizaciones. Esto hizo el kirchnerismo y sus punteros (que no necesariamente eran del FPV) diseminados en todo el país.
 
Esta lógica explica, también, las reiteradas cadenas nacionales en donde Cristina Kirchner actuaba como una “gran puntera” política. ¿Ustedes creen que esas cadenas tenían por objetivo molestar a las señoras que miraban la novela? No! El objetivo era recordarles en forma inequívoca a “todos y todas” (en especial a los pobres) quién era la benefactora de la ayuda social. Quien era la "patrona", utilizando un término conocido en la literatura sobre clientelismo. El efecto y mecanismo que sigue es bien conocido por quienes transitamos los barrios marginales: los punteros, en forma articulada (diría casi instintiva) amenazaban en forma directa o indirecta (a través del rumor) a los beneficiarios de la ayuda social. Cualquier disidencia o resistencia a participar de marchas u otras actividades a favor de Cristina, gobernadores, intendentes o dirigentes sociales pertenecientes al proyecto "nacional y popular" llevaba consigo la advertencia y posibilidad de perder la vital asistencia estatal.
 
La cultura clientelar hace que cada peso de ayuda social vaya acompañado de la idea de intercambio político. La política pública pierde, entonces, su propósito igualador y se convierte en una herramienta de dominación que anula al ciudadano en estado de pobreza. Esta es una poderosa razón para explicar por qué a pesar de los cuantiosos recursos volcados a la ayuda social durante la "década ganada" seguimos teniendo escandalosos e inmorales niveles de pobreza estructural en nuestro país. El premio Nobel de Economía, Amartya Sen, diría que al condicionar la libertad política de los pobres, se les impide hacer oír su voz, privándolos de una herramienta indispensable para reclamar y ser escuchados por los gobernantes. Pero además, detrás del clientelismo, al menos en la forma obscena en que derivó en estos años, se esconde un impulso de dominación, de desprecio al otro, a la libertad del otro, al uso del otro. Esta violencia ejercida en forma sistemática sobre los más vulnerables acarrea consecuencias trágicas para su reinserción social, perpetuando la pobreza y la marginación.
 
“Pobreza Cero”, el horizonte trazado por el presidente Mauricio Macri, requerirá que los argentinos recuperemos el sentido de la solidaridad y el respeto a la dignidad humana, poniendo en el centro al ser humano y no al poder y los negocios. Cuando esto ocurra, los planes asistenciales dejaran de tener sentido. No porque lo diga un economista ortodoxo, incapaz de percibir en toda su dimensión la compleja realidad social argentina posterior al 2001. Sino porque la ayuda social sin condicionamientos permitirá a la gran masa de excluidos dar rienda suelta a su creatividad y potencial, lo que le permitirá incorporarse paulatinamente al mercado laboral y productivo argentino. 

miércoles, 17 de agosto de 2016

Una reforma electoral bien intencionada, pero lejos del objetivo anunciado


Por Mariano Alvarez (*)

 El proyecto de reforma política que comienza a discutirse en el Congreso de la Nación presenta propuestas de tipo procedimental interesantes en lo concerniente a mejorar el proceso electoral argentino. Sin embargo, parte de un diagnóstico equivocado cuando afirma que "nuestro país cuenta con una democracia sólida" evidenciando una desconexión con la realidad de la calidad democrática argentina, más próxima a una ciudadanía de baja intensidad como la describió el extinto politólogo Guillermo O'Donnell. El resultado es un proyecto bien intencionado pero de alcance limitado y sesgado que deja fuera de consideración a una parte importante de la población, fundamentalmente aquella que es rehén del clientelismo político.

 Si por democracia entendemos solamente el ejercicio del derecho al voto, entonces resulta apropiado aventurar que nuestra democracia está consolidada. Efectivamente, desde el año 1983 a la fecha los argentinos hemos concurrido regularmente a las urnas a participar de elecciones. Sin embargo, la democracia es mucho más que ir a votar regularmente, y es a partir de este reconocimiento básico en donde caemos en la cuenta de lo lejos que estamos de haberla consolidado. Igualdad, consenso, competencia, pluralismo, principio mayoritario, respeto a las minorías, constitucionalismo y participación, son todos atributos que hacen a la democracia y en los cuales debemos trabajar y mejorar mucho. Sin embargo, es el último, el de la participación, el más importante por estar vinculado directamente a una libertad fundamental como es la libertad política.

 La discusión sobre la libertad política es eminentemente práctica. No es filosófica ni moral. Así lo entendió John Locke cuando en el segundo de los Dos Tratados sobre el Gobierno la define como el no estar "sujetos a la inconstante, incierta, desconocida y arbitraria voluntad de otros hombre". Más próximo en el tiempo, el politólogo Giovanni Sartori la llamó acertadamente libertad "protectora", dado que protege al ciudadano de la opresión de los poderosos. Un tipo de libertad que se ve amenazada en los barrios pobres y marginales de nuestro país afectando decididamente la calidad de la democracia. En estos barrios el vínculo clientelar hace que el cuarto oscuro no sea tan oscuro, y es poco importante si se vota en papel o en boleta electrónica. Lo cual, incluso, puede agravar el problema por temor a quedar "marcado" en el sistema, rumor que harán correr los punteros políticos poco tiempo antes de la elección.

 Sin dudas, el cambio de gobierno representa un paso positivo en relación a este tema. Ya no tenemos un presidente que amenaza veladamente por cadena nacional a los beneficiarios de ayuda sociales. Sin embargo, el clientelismo entendido como un sistema de coacción a los más necesitados y que llegó al máximo grado de obscenidad durante el gobierno kirchnerista sigue vigente. Entre otras cosas, porque es una práctica arraigada culturalmente y transversal en distintos grados a todos los partidos políticos y organizaciones sociales que administran recursos del Estado. Quizás por esta razón poco se hable del tema a pesar de su importancia.

 Desde luego, la idea de crear un ente autárquico electoral, establecer la Boleta Única Electrónica (BUE), eliminar las listas sábanas y transparentar el financiamiento partidario son reformas positivas. Sin embargo, lejos se estará de lograr el objetivo declarado de "promover una democracia de alta calidad en el Siglo XXI" si cuando hablamos de reforma política no ubicamos en el centro del debate la problemática del clientelismo político en toda su dimensión y complejidad. Erradicar esta anomalía a la que tristemente nos hemos acostumbrado resulta fundamental para elevar la calidad democrática. Es el paso previo para mejorar las condiciones sociales y de equidad necesarias para un ejercicio pleno de la ciudadanía de todos, fundamentalmente la de los pobres, que tienen en la libertad política su mejor herramienta para el ascenso social.

 (*) Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador y profesor universitario.
Publicada en Agencia TELAM, el día 16-08-2016
http://www.telam.com.ar/notas/201608/159201-reforma-electoral-mariano-alvarez.html

jueves, 14 de enero de 2016

La estrategia del Kirchnerismo Republicano

 
 
 
 
Por Mariano Álvarez
Doctor en Ciencias Políticas
@malvarezMGA

Como por arte de magia, de pronto sucedió lo impensado. Dirigentes Kirchneristas parecen haber aprendido en poco más de un mes la importancia del orden republicano. ¡Justicia Independiente! ¡Libertad de Prensa! ¡Cautelares! ¡Van por todo! se escucha en boca de quienes durante doce años de gobierno hicieron todo lo posible por derrumbar las garantías que establece la Constitución Nacional para sus súbitas exigencias del momento.

Puesto que como dice el dicho popular, “al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen” deberíamos ser cautelosos y preguntarnos a qué se debe el hecho que podríamos catalogar de milagroso, consistente en la aparición de esta especie de oxímoron a la que denominamos Kirchnerismo Republicano.  Sin ser ingenuos y considerando que el Kirchnerismo es un espacio político autoritario en el ejercicio del poder, pero inteligente en la búsqueda del voto popular (así se construyen las democracias delegativas), deberíamos lograr dilucidar a que tipo de estrategia política conducen los movimientos “republicanos” de sus dirigentes y que tienen por objetivo recuperar el caudal de votos necesario para hacer una buena elección de mitad de mandato el año próximo año y cumplir, en 2019, el proyecto “Bachelet” en su versión argenta con el retorno de Cristina Kirchner al sillón de Rivadavia. 

La estrategia no es nueva y se encuentra varias veces en la historia política. Se la denomina el “efecto espejo”. El espejo es una excelente arma para el engaño, ya que permite desorientar al oponente seduciéndolo con la ilusión de compartir sus valores. El Kirchnerismo, al mostrarse republicano, en realidad está proyectando una imagen falsa sobre el electorado que no lo votó, el electorado que pondera los valores republicanos. De esta forma intenta ganarlo y aumentar su base de sustentación electoral para la próxima disputa electoral, socavando, al mismo tiempo, la base de sustentación moral del actual gobierno del PRO, consistente, precisamente, en la virtud republicana.  

Esta estrategia fue la fuente de poder del ambicioso general ateniense, Alcibíades (450-404 a.C.). Cuentan que cada vez que se encontraba con alguien, el general se  esforzaba por percibir los gustos y el estado de ánimo de esa persona, y, rápidamente ajustaba sus acciones y palabras de tal modo que reflejaran los deseos de su interlocutor. La primera víctima de esta estrategia fue ni más ni menos que el sabio filósofo Sócrates. Alcibíades encarnaba lo contrario del ideal socrático basado en la honestidad y la sencillez. Carecía de principios y vivía rodeado de lujo y libertinaje. Sin embargo, cuando se encontraba con Sócrates se comportaba de forma sobria y frugal, hablando sólo de filosofía y virtud. Si bien Sócrates conocía la otra vida de Alcibíades no pudo resistirse a la influencia que sobre el despertaba el general, a tal punto de convertirse en su ferviente admirador y partidario. Llegó, incluso, a arriesgar su vida para salvarlo durante la batalla de Potidea.

Dicho esto, no resulta casual que el mascaron de proa del kirchnerismo republicano sea Martín Sabbatella, un dirigente conocedor de la estrategia del espejo. Al igual que Alcibíades, supo, en su momento, engañar a toda la población de Morón proyectando una imagen de dirigente republicano lo que le permitió desplazar al PJ de Rousselot, para luego terminar abrazado a lo peor del PJ de la mano de Aníbal Fernández. 

Al igual que Sócrates, el electorado de “Cambiemos”, en principio, sospecha de las intenciones del kirchnerismo y se mantiene alerta. Sin embargo, como vimos, son pocos los que pueden resistirse al “efecto espejo” si el mismo se sostiene en el tiempo.

Es de esperar que el gobierno logre contrarrestar esta estrategia y evite una involución al autoritarismo en 2019.

martes, 22 de diciembre de 2015

¿Por qué es importante limitar el poder presidencial?



Por Mariano Álvarez
Doctor en Ciencias Políticas
@malvarezMGA

Durante este tiempo de recambio gubernamental parte importante del debate público giró en torno a la necesidad de levantar el cepo al dólar. Con acierto se la considera una medida importante para reconstruir una economía maltrecha como consecuencias de las políticas implementadas durante el kirchnerismo. Sin embargo, entiendo que el foco de atención debería estar puesto en el plano de lo político y no tanto en lo económico, puesto que el cepo al dólar es consecuencia directa de la insuficiencia de otro cepo, aquel que busca limitar el autoritarismo del que es capaz el poder presidencial en nuestro país.

Si algo hemos confirmado los argentinos en estos doce años es que no basta con que se realicen elecciones democráticas para que sus gobernantes ejerzan el poder en forma democrática. Si bien las fatigadas instituciones republicanas resistieron el avance del populismo y finalmente fue posible celebrar un recambio de gobierno en el marco de lo establecido por la Constitución Nacional, lo cierto es que, parafraseando a Winston Churchill,  la aventura kirchnerista costó “sangre, sudor y lágrimas”. Los muertos como consecuencia de la corrupción, el aumento del narcotráfico, la falsificación de las estadísticas oficiales, el ataque a la libertad de prensa, la embestida contra la justicia independiente, el menosprecio a la oposición, el despilfarro de los recursos económicos y el clientelismo político exacerbado, entre otras gravísimas anomalías, se explican de alguna u otra forma a partir de un proyecto político que se pensó para siempre y cuyo objetivo primordial fue acumular poder por la vía del conflicto y la división nacional, cueste lo que cueste.

La desmesura creciente del ciclo kirchnerista iniciado en el año 2003 nos puso al borde del autoritarismo, tal como señaló acertadamente el presidente de la Nación, Mauricio Macri, en su discurso frente a la Asamblea Legislativa. Los argentinos corrimos un alto riesgo que no deberíamos volver a repetir y que ingenuamente creíamos haber superado sin advertir que al igual que un virus sofisticado, el autoritarismo tiene la capacidad de transformarse con el fin de seguir acechando la libertad y el desarrollo.

En tiempos de esperanza por lo que viene, pero también de balance por lo que pasó, es menester asumir esta grave falencia de nuestro sistema democrático para actuar en consecuencia con el fin de promover las reformas estructurales necesarias y evitar que un gobernante elegido democráticamente se convierta en un autócrata, puesto que de ello depende el futuro y evolución de nuestro país. Cometeríamos un grave error si circunscribiéramos el problema a las personalidades autoritarias de los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner. Precisamente, lo que se espera de las instituciones republicanas es que garanticen el desempeño pleno de la democracia independientemente de las virtudes republicanas de quien ocupe momentáneamente el rol de presidente. Esta garantía fue la que se evidenció insuficiente en todos estos años hasta el punto en que la ciudadanía debió salvaguardar el sistema manifestándose en varias oportunidades para neutralizar el objetivo hegemónico del “vamos por todo” mencionado públicamente por la entonces presidente a principios de 2012. Fueron las masivas marchas populares de aquel año las que produjeron un cambio en la legitimidad del poder y el posterior resquebrajamiento del bloque oficialista, imposibilitando las mayorías necesarias para materializar el proyecto de reelección indefinida en curso.

La cuestión del inmenso poder que nuestra Constitución Nacional pone en manos del presidente es un tema aun no resuelto a pesar de la reforma constitucional llevada a cabo en 1994. Es importante recordar que la Convención Nacional Constituyente de aquel año intentó atenuar el sistema presidencialista introduciendo la figura del Jefe de Gabinete. Sin embargo, los resultados fueron nulos puesto que el Jefe de Gabinete carece de autonomía cierta, siendo en los hechos un mero delegado del presidente, incapaz, por lo tanto, de oponer un mínimo contrapeso al mismo.

La necesidad de equilibrar el poder presidencial en relación a los otros poderes del Estado sigue siendo el “nudo gordiano” que debemos cortar para comenzar la transición a una verdadera República en la que rija la división de poderes y la alternancia política como condiciones necesarias e indispensables de una democracia plena y enriquecedora. Con este objetivo y sin desconocer y minimizar las dificultades inherentes a todo proceso de reforma constitucional, entiendo que puede resultar fructífero y convocante iniciar este camino lo antes posible, lejos de todo oportunismo electoral, aprovechando el impulso y la fuerza de cambio que es propia de todo nuevo gobierno y que en el caso del actual lleva en su génesis el mandato republicano.

 

 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Tras la inauguración, cartón pintado.

Publicado en la edición impresa del Diario La Nación del día Martes 20 de Octubre de 2015
Por Mariano Alvarez
Link: http://www.lanacion.com.ar/1837938-tras-la-inauguracion-carton-pintado

Tras la inauguración, cartón pintado.

El 7 de octubre pasado, la presidenta Cristina Kirchner inauguró el Hospital General de Agudos Dr. René Favaloro en La Matanza, localidad de Rafael Castillo. Dijo que el edificio a sus espaldas no era "cartón pintado". Sin embargo, a pocos días del evento, transmitido por cadena nacional, algunos medios informaron que el flamante hospital tenía sus puertas cerradas; efectivamente, el edificio era "cartón pintado", ya que adentro estaba vacío. Esta situación no resulta una excepción o una desinteligencia burocrática, sino que responde a un mecanismo perverso de comunicación política que Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi durante la Segunda Guerra Mundial, describió con una frase célebre: "Miente, miente, miente, que algo quedará; cuanto más grande sea una mentira, más gente la creerá".

A principios de noviembre de 2011, mantuve una charla con Vanesa, desocupada, sin obra social, vecina del Barrio La Palangana, uno de los más postergados de Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza. La joven, de unos 25 años, estaba embarazada y había ido a atenderse al recientemente inaugurado Hospital Dr. Alberto Balestrini, ubicado en la cercana localidad de Ciudad Evita. Me contó, azorada, que al llegar encontró el hospital maternal cerrado y vacío. En el lugar, preguntó a unos obreros que estaban trabajando si se trataba de un problema momentáneo o un malentendido, ya que ella había visto días atrás por televisión a la Presidenta inaugurar el centro de salud junto al gobernador Daniel Scioli; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y cientos de funcionarios, empleados estatales, obreros, directores de escuelas y sus respectivos alumnos. La respuesta obtenida fue que "todo era política" y que "el hospital estaba pintado por fuera, pero totalmente vacío por dentro". Indignada, Vanesa agarró su bolso, cargó a su hija menor en brazos y se tomó el colectivo para atenderse en la Capital Federal, donde acontecen cerca de la mitad de los nacimientos de hijos de madres matanceras.

Producto de este y otros casos similares, en junio de 2012 radiqué una denuncia en la Defensoría del Pueblo de La Matanza, argumentando que el acto público del 7 de octubre de 2011, montado y orquestado por las máximas autoridades políticas de la Nación, la provincia y el municipio de La Matanza, fue una falsa inauguración que tenía por fin engañar a la población matancera para influenciarla políticamente pocos días antes de la elección nacional que se llevaría a cabo el domingo 23 del mismo mes, en la que la actual presidenta buscaba su reelección.

Expliqué en la nota que el engaño estaba dirigido fundamentalmente a los sectores más empobrecidos y vulnerables de la población matancera, que carecen de obra social y disponen de poca información, en muchos casos influenciados por punteros políticos, con la intención de esperanzarlos en una temática muy sensible para nuestros hermanos en situación de pobreza y absolutamente desatendida y en franca decadencia como es la salud pública.

Gracias al uso de la cadena nacional y los distintos medios de comunicación, el relato mentiroso se esparce en cuestión de minutos a millones de ciudadanos y serán pocos los que adviertan el engaño antes del día de la elección. Al mismo tiempo, serán muchos menos los que expresen su indignación una vez descubierta la maniobra fraudulenta. Por eso, las falsas inauguraciones por cadena nacional se suceden por todo el país a un ritmo creciente desde que Cristina Kirchner llegó al poder.

Ciertamente, al Gobierno no le importa la posterior develación de la verdad, la manipulación de las fechas y del sentido de la palabra inauguración. Cuando se ingresa al hospital denunciado, en su entrada principal, a la izquierda, puede leerse una pomposa placa conmemorativa que no sólo inmortalizó el engaño, sino que hizo cómplices de la mentira a todos los ciudadanos de La Matanza, entre los que me cuento. Dice textualmente: "Hospital Materno Infantil. Dr. Alberto Balestrini. Vicegobernador de la provincia de Buenos Aires. Dra. Cristina Fernández de Kirchner. Presidenta de la Nación argentina. Daniel Scioli. Gobernador de la provincia de Buenos Aires. Fernando Espinoza. Intendente de La Matanza. Pueblo de La Matanza. Octubre de 2011". Como enseñó el genial George Orwell en su influyente novela 1984, los gobiernos autoritarios manipulan la información sabiendo que quien controla el presente controla el pasado y quien es capaz de controlar el pasado controla el futuro.

Por cierto, la denuncia presentada fue derivada a la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, que la desestimó con argumentos más próximos a los intereses del poder que a los de Vanesa y su hijo por nacer. Los hechos muestran que el hospital Balestrini realizó sus primeras atenciones en guardia a fines de 2013 y aún hoy, luego de haber sido "inaugurado" cinco veces, funciona en una mínima parte de sus capacidades, con graves deficiencias de personal médico, insumos, atención de especialidades y asignación de turnos.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Razones para votar este Domingo a #LaFórmulaSoñada

Carrió-Flores: El poder de una fórmula presidencial capaz de provocar un cambio cultural

Por Mariano Álvarez

Las fórmulas presidenciales no son inocuas. A partir de su composición y puesta en consideración son un insumo fundamental para el electorado que se dispone a votar la conducción de los asuntos públicos del país por los próximos cuatro años.

Podemos decir que hay tres aspectos a considerar primordiales en toda fórmula presidencial. El aspecto formal regulado por la Constitución Nacional, está relacionado con las atribuciones y responsabilidades del presidente y vicepresidente. El aspecto netamente político, el cual resulta útil para entender la articulación de fuerzas políticas o aquellas cuestiones vinculadas a la gobernabilidad (cohesión) que se logra a partir del acuerdo entre los dos dirigentes que integran la fórmula presidencial. El tercer aspecto que debemos tener en cuenta es el simbólico, el cual nos interesa particularmente, por cuanto desde el punto de vista de las transformaciones culturales, resulta ser el más importante.

En un país fuertemente presidencialista como el nuestro, la fórmula presidencial expresa el modelo de país que proyectan sus integrantes, independientemente de su oportuno discurso político. Es un símbolo que conlleva un aspecto sumamente democrático en el sentido de que es la información más transparente y sintética a disposición del electorado acerca del país que viene.
En un mundo donde los ciudadanos difícilmente se detengan a leer propuestas de gobierno, escuchar largos discursos de propaganda política o participar de debates políticos, la “lectura” de la fórmula presidencial resulta una herramienta necesaria, potente y altamente certera para conocer el futuro impacto en la sociedad del binomio que se postula para gobernar.

Tomemos por ejemplo un caso reciente y comprobable: La fórmula Cristina Kirchner y Amado Boudou. Considerando la historia previa de ambos integrantes, podemos afirmar que el aspecto vinculado a la corrupción resultaba ser constitutivo de la trayectoria de cada uno. Pues bien, el resultado de la acción de gobierno una vez electa la fórmula presidencial fue el esperado: un país con los más altos niveles de corrupción y degradación cívica desde el retorno de la democracia en el año 1983.

Veamos ahora dos casos actuales de fórmulas que se proponen al electorado y que mejor simbolizan los modelos de país que los argentinos tendrán en el cuarto oscuro en pocas semanas.

Por un lado, la fórmula oficialista de corte Stalinista conformada por el binomio Scioli-Zanini. Simboliza la división nacional y profundización del modelo autoritario al estilo Venezuela. El riesgo a la libertad de todos está dado por la “inteligencia” probada y ejecutada en todos estos años al servicio del populismo del secretario legal y técnico Kirchnerista y la “nada” que representa el candidato presidencial Daniel Scioli. Es la nada a la que serán reducidas las libertades civiles si prospera esta propuesta electoral.

Por otro lado, si consideramos la trayectoria de ambos dirigentes, la fórmula presidencial Carrió-Flores es la que representa la salida a la República, el desarrollo y la unión nacional. Es un binomio conformado por Elisa “Lilita Carrió”, la dirigente política más digna proveniente de las clases medias argentinas y Héctor “Toty” Flores, el dirigente político más digno surgido de las clases pobres. Es, por lo tanto, un símbolo capaz de devolverle la dignidad a una nación que la perdió hace tiempo a manos de gobiernos indignos.

Carrió y Flores expresan la unión nacional de las clases pobres y medias de nuestro país, asentada sobre bases republicanas y de Justicia Social. Constituyen una fórmula que en caso de ser electa tendrá la potencia necesaria para sanar la nación y provocar un cambio cultural a escala a partir del ejemplo, la lucha contra la corrupción y el ascenso social de las clases pobres y medias de nuestro país en base al trabajo y la igualdad de oportunidades.

jueves, 16 de julio de 2015

La extorsión de la Cadena Nacional

La extorsión de la Cadena Nacional.

Por Mariano Álvarez
Artículo publicado en la edición impresa del Diario La Nación, el

El artículo 75 de la ley de servicios de comunicación audiovisual establece que el Poder Ejecutivo podrá utilizar la cadena nacional en "situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional". Así lo hicieron todos los presidentes desde el retorno de la democracia a excepción de Cristina Fernández de Kirchner, que en lo que va del año la utilizó 27 veces. Resulta útil para tomar dimensión del abuso mencionar que su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, la utilizó en dos oportunidades durante todo su mandato.

Sintéticamente, podemos señalar que la Presidenta utiliza la cadena nacional por fuera de lo establecido en tres situaciones específicas. La primera es cuando la usa para hostigar a quienes critican a su gobierno. La segunda, cuando propagandiza obras de gobierno o candidatos propios. La tercera es la más perversa por cuanto implica utilizar la cadena nacional para aumentar el grado de sometimiento político de sectores empobrecidos que dependen de la ayuda social que brinda el Estado.

Pude comprobar esta última instrumentación a raíz de una investigación de tipo cualitativo que realicé en un asentamiento del conurbano bonaerense el año pasado. Consistió en una serie de entrevistas anónimas con vecinos receptores de ayuda social y planes sociales, que ocupan el rol de clientes en la red de clientelismo político del barrio.
Además de detectar relaciones clientelares clásicas en las que se considera "normal" recibir ayuda social a cambio de asistir a marchas políticas, realizar pegatinas o fiscalizar para el oficialismo, pude verificar un perfeccionamiento de la red de clientelismo político a raíz del cambio en la estrategia comunicacional del Gobierno. En efecto, el uso sistemático de la cadena nacional por parte de CFK en donde ella misma se presenta como benefactora de nuevos planes sociales o anuncia aumentos para los ya existentes, como por ejemplo la Asignación Universal por Hijo (AUH), produjo una reconfiguración de la red de clientelismo tradicional a un estado de mayor condicionamiento político de los pobres que denominé "red clientelar de orden superior".

Como describe la bibliografía sobre el tema, en la red de clientelismo político clásico los clientes se relacionan con punteros que responden a patrones de extracciones políticas diferentes. En cambio, en la nueva configuración, los clientes se vinculan con distintos punteros políticos que gestionan la ayuda social, al tiempo que se les hace saber que hay un único patrón que la otorga, en este caso, Cristina. Esto es posible gracias al uso de la cadena nacional, porque le garantiza a la Presidenta hablarles directa y masivamente a los beneficiarios de los planes. De esta forma "saltea" a los punteros políticos de distintas extracciones partidarias, disciplinándolos, hecho que restringe aún más la libertad política por cuanto todos terminan trabajando para el poder central. Cuando indagué acerca de los inicios del barrio allá por los años 90, los vecinos me informaron de la presencia de punteros de distintos partidos políticos que competían entre sí. En la actualidad eso cambió, tal como resume Marta: "Sí, más kirchnerismo que otro, es como que no hay otros punteros políticos que no sean del kirchnerismo".

Cuando les pregunté a mis entrevistados acerca de la responsabilidad con relación al otorgamiento de la ayuda social, por ejemplo la AUH, todos respondían que era Cristina quien la daba. Cuando los consultaba acerca de la forma en que se habían enterado, las respuestas en general estaban referidas a que lo habían visto por televisión. Incluso, afirmaron esperar con "ansias" los anuncios de aumentos que "Cristina nos da varias veces al año".

Esta estrategia de comunicación tiene por fin condicionar fuertemente el voto de las personas en situación de pobreza. Se complementa con la acción articulada de los punteros políticos, que, al momento de llegar las elecciones, hacen circular rumores en el sentido de que si cambia el gobierno se pierde la ayuda social, hecho que atemoriza a los beneficiarios. El siguiente testimonio es de Susana, beneficiaria de una cooperativa de trabajo: "El boca en boca es de que si, bueno, si llega a bajarse Cristina o si se baja el gobierno actual, se pierden las cooperativas, o sea, es un boca en boca, no es algo que una cartelera anuncia ni ellos mismos, es un boca en boca, uno lo tiró y ya empiezan a hablarlo todos".

La nueva "red clientelar de orden superior" sobreviene cuando el clientelismo se convierte en política de Estado. Esta situación fue posible gracias al uso de la cadena nacional, en la cual CFK abandona su rol de presidenta y actúa como una gran puntera política que cada tanto, generalmente cerca de las elecciones, les recuerda a sus clientes que de ella depende la ayuda social.

Las consecuencias de esta política resultan nefastas para nuestro país por dos razones fundamentales. Primero, porque al condicionar el voto de millones de personas se afecta la calidad democrática. Segundo, porque se restringe la libertad política de las personas en situación de pobreza, lo que les resta la libertad imprescindible para su desarrollo y su ascenso social, tal como lo demostró el economista indio Amartya Sen.

Lo expuesto explica el súbito interés del oficialismo por hacer ley la AUH, reclamo histórico de la oposición, ya que teme que el próximo presidente tenga a disposición el extraordinario poder extorsivo que estamos describiendo.

En el siglo de las comunicaciones la cadena nacional es anacrónica, además de ser una herramienta extremadamente peligrosa en manos de gobernantes con vocación autoritaria, por lo que su uso debería ser prohibido o en todo caso ser optativo, como sucede en España o en Chile.

Docente de la Universidad de La Matanza y precandidato a diputado por la lista de la CC

lunes, 29 de junio de 2015

Razones para votar este Domingo a #LaFórmulaSoñada

Carrió-Flores: El poder de una fórmula presidencial capaz de provocar un cambio cultural

Por Mariano Álvarez

Las fórmulas presidenciales no son inocuas. A partir de su composición y puesta en consideración son un insumo fundamental para el electorado que se dispone a votar la conducción de los asuntos públicos del país por los próximos cuatro años.

Podemos decir que hay tres aspectos a considerar primordiales en toda fórmula presidencial. El aspecto formal regulado por la Constitución Nacional, está relacionado con las atribuciones y responsabilidades del presidente y vicepresidente. El aspecto netamente político, el cual resulta útil para entender la articulación de fuerzas políticas o aquellas cuestiones vinculadas a la gobernabilidad (cohesión) que se logra a partir del acuerdo entre los dos dirigentes que integran la fórmula presidencial. El tercer aspecto que debemos tener en cuenta es el simbólico, el cual nos interesa particularmente, por cuanto desde el punto de vista de las transformaciones culturales, resulta ser el más importante.

En un país fuertemente presidencialista como el nuestro, la fórmula presidencial expresa el modelo de país que proyectan sus integrantes, independientemente de su oportuno discurso político. Es un símbolo que conlleva un aspecto sumamente democrático en el sentido de que es la información más transparente y sintética a disposición del electorado acerca del país que viene.
En un mundo donde los ciudadanos difícilmente se detengan a leer propuestas de gobierno, escuchar largos discursos de propaganda política o participar de debates políticos, la “lectura” de la fórmula presidencial resulta una herramienta necesaria, potente y altamente certera para conocer el futuro impacto en la sociedad del binomio que se postula para gobernar.

Tomemos por ejemplo un caso reciente y comprobable: La fórmula Cristina Kirchner y Amado Boudou. Considerando la historia previa de ambos integrantes, podemos afirmar que el aspecto vinculado a la corrupción resultaba ser constitutivo de la trayectoria de cada uno. Pues bien, el resultado de la acción de gobierno una vez electa la fórmula presidencial fue el esperado: un país con los más altos niveles de corrupción y degradación cívica desde el retorno de la democracia en el año 1983.

Veamos ahora dos casos actuales de fórmulas que se proponen al electorado y que mejor simbolizan los modelos de país que los argentinos tendrán en el cuarto oscuro en pocas semanas.

Por un lado, la fórmula oficialista de corte Stalinista conformada por el binomio Scioli-Zanini. Simboliza la división nacional y profundización del modelo autoritario al estilo Venezuela. El riesgo a la libertad de todos está dado por la “inteligencia” probada y ejecutada en todos estos años al servicio del populismo del secretario legal y técnico Kirchnerista y la “nada” que representa el candidato presidencial Daniel Scioli. Es la nada a la que serán reducidas las libertades civiles si prospera esta propuesta electoral.

Por otro lado, si consideramos la trayectoria de ambos dirigentes, la fórmula presidencial Carrió-Flores es la que representa la salida a la República, el desarrollo y la unión nacional. Es un binomio conformado por Elisa “Lilita Carrió”, la dirigente política más digna proveniente de las clases medias argentinas y Héctor “Toty” Flores, el dirigente político más digno surgido de las clases pobres. Es, por lo tanto, un símbolo capaz de devolverle la dignidad a una nación que la perdió hace tiempo a manos de gobiernos indignos.

Carrió y Flores expresan la unión nacional de las clases pobres y medias de nuestro país, asentada sobre bases republicanas y de Justicia Social. Constituyen una fórmula que en caso de ser electa tendrá la potencia necesaria para sanar la nación y provocar un cambio cultural a escala a partir del ejemplo, la lucha contra la corrupción y el ascenso social de las clases pobres y medias de nuestro país en base al trabajo y la igualdad de oportunidades.

lunes, 27 de abril de 2015

¿Por qué Aníbal Fernández miente?

 
¿Qué busca Aníbal Fernández cuándo miente descaradamente aún a sabiendas de que será desmentido en minutos y sumará un nuevo ridículo a su desvergonzada trayectoria política?

La pregunta resulta sumamente pertinente a raíz de lo acontecido ayer luego del cierre de mesas en la elección Capitalina. Pudimos ver en todos los canales de televisión a Aníbal Fernández asegurando que el FPV era la segunda fuerza política detrás del PRO, y que le sacaba varios puntos de ventaja a ECO.

En sus afirmaciones no había lugar a dudas, a pesar de que los resultados oficiales aún no se habían publicado. Luego, una vez que la verdad fue evidente para todos, mencionó el Jefe de Gabinete de Ministros, de quién depende el Ministerio del Interior, que sus datos de boca de urna "resultaron equivocados".

 Aníbal mintió descaradamente como en casi todas sus afirmaciones públicas. Es un mentiroso profesional, y ahí radica su principal virtud para ocupar el cargo que ocupa en un gobierno cuyo poder político se sostiene en el relato, es decir, en la mentira sistemática.

 Ahora, ¿Por qué miente Aníbal sabiendo que en minutos será desmentido? La respuesta a este interrogante está relacionada con el sector social a quien va dirigida su mentira y que representa el sostén del modelo “nacional y popular”. Es un sector de la población argentina constituido en su mayoría de buenas personas, ni peores ni mejores que otros sectores, pero que por diversas razones han elegido vivir en la mentira y a la cual poco les importa la verdad, posiblemente porque la misma les resulta irresistible y entonces prefieren negarla a enfrentarla.  Aníbal y los perversos comunicadores del aparato de propaganda K lo saben y por eso, al igual que otras experiencias autoritarias, lo aprovechan para sostener su caudal de votos. “Quieren relato y Aníbal se los da”, diría el convicto Fariña.

 Es un tema que debe ser explicado desde la sociológica y la psicología social y no tanto desde la política o la economía.  Entender esto es fundamental para comprender qué nos pasa como sociedad y por qué en lugar de desarrollarnos nos sub-desarrollamos cuando la mentira saca el 54 % de los votos.

jueves, 15 de enero de 2015

¿Por qué la sociedad argentina vota corruptos?


¿Por qué la sociedad argentina vota corruptos?

Por Mariano Álvarez.

Doctorando en Ciencias Políticas y Secretario General del Movimiento Social por la República (MSR)

El voto en democracia es una elección humana, individual y secreta. Dicha elección responde a cierta lógica y no puede ser catalogada como azarosa, aun cuando muchos votantes argentinos mencionen que “no saben nada de política o que la política no les interesa”. Detrás del voto existen motivaciones que pueden ser racionalizadas y entendidas y que responden a distintas causas individuales como así también a contextos históricos, sociales y políticos.

En este caso, entonces, me interesa presentar las razones por las cuales una parte de la sociedad argentina vota liderazgos indiscutiblemente corruptos, como fueron los casos de Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. Digo indiscutiblemente porque hasta sus propios partidarios (al menos los que son honestos intelectualmente) reconocen que sus fortunas son inexplicables si no es a partir de hechos de corrupción vinculados a su condición de funcionarios públicos.

Basado en el conocimiento brindado a partir de una técnica muy utilizada en las ciencias sociales conocida como observación participante, puedo afirmar que existen tres razones principales que explican la elección y encumbramiento de corruptos en la vida pública argentina. Las razones pueden ser  delictivas y/o materiales y/o psicológicas.

Recurren a las razones delictivas aquellos ciudadanos argentinos que son parte activa y constitutiva del sistema corrupto vigente en nuestro país. Aquellos que se benefician y fomentan directamente la corrupción. Es el voto de los “Lázaro Báez” o los “Boudou” y de gran parte de la dirigencia del  PJ y también de otros partidos, de algunos empresarios y sindicalistas, por poner ejemplos que todo el mundo conoce. Son los corruptos propiamente dichos, ni más ni menos, y por lo tanto su voto siempre ira en la dirección de mantener el statu quo vigente.

Las razones materiales explican aquel voto que está basado únicamente en la conveniencia individual del sistema económico vigente, pero que no significa que la persona beneficiada sea un corrupto. En todo caso se es cómplice por omisión del sistema, pero no un corrupto, liso y llano. Son todos aquellos que en su condición de ciudadanos “hacen la vista gorda” frente al robo perpetrado por las autoridades políticas, porque “les va bien” desde el punto de vista económico sin importarles la situación del prójimo. Cargos rentados, subsidios, jubilaciones, crecimiento económico individual, etc, son las razones que explican este voto a los corruptos. Es el voto de los jóvenes militantes de “La Campora” (no de su dirigencia que pertenece al grupo anterior), o también el voto de parte de la clase media argentina que les permitió a Carlos Menem y Cristina Kirchner ganar ampliamente las elecciones del 1994 y 2011 respectivamente, porque se podían comprar dólares, cambiar el auto o viajar al exterior. Excluyo de este punto a los sectores pobres víctimas de la extorsión de los punteros del PJ en cualquiera de sus variantes. Su voto no es libre y por lo tanto no atribuible a la responsabilidad individual ciudadana.

El voto explicado a raíz de razones psicológicas está relacionado con las frustraciones que como sociedad transitamos y que dejaron una huella profunda en nuestra ciudadanía. Esta situación de orfandad es aprovechada por los corruptos y gobernantes autoritarios como fue el caso del ex presidente Néstor Kirchner, luego de la gran crisis del 2001. Abrumados por la realidad que no tocó vivir, muchos argentinos están prestos a dejarse engañar para evadir la realidad y encontrar algún sosiego a la situación de angustia generada. Es cuando aparece y se hace fuerte el relato. Ya no importa la realidad porque se hace imposible enfrentarla por lo dura y cruel que se presenta.  Se torna inadmisible, por ejemplo, que en un país donde sobra la comida haya chicos que se mueran de hambre. Entonces, en lugar de enfrentar la situación y dar el paso necesario para cambiar,  se elige a quien la tergiversa y presenta una “realidad” paralela menos dolorosa. Se elige al corrupto, que en si es un mentiroso, un demagogo. Es el voto de los cobardes y la resignación, pero también de las víctimas, del sufrimiento y por lo tanto entendible.

Los dos primeros casos están compuestos por ciudadanos de dudosa o nula moralidad y responsabilidad pública y ciudadana. En el tercer caso, en cambio, la situación denota una patología colectiva que debe ser entendida por quienes aspiran a un cambio cultural que erradique la corrupción de nuestro país.

sábado, 8 de noviembre de 2014

¿Qué es UNEN?

Por Mg. Mariano Álvarez. Secretario General del Movimiento Social por la República (MSR), integrante del Frente Amplio UNEN Provincia de Buenos Aires.
 
Resulta habitual escuchar y leer a periodistas, militantes, políticos y ciudadanos en general preguntarse acerca de qué es UNEN, fuerza política fundada por Elisa Carrió y Pino Solanas en el año 2013. En este sentido, las líneas que siguen intentan dar una respuesta hipotética a ese interrogante. Digo hipotética por cuanto la misma esencia de UNEN impide que alguien intente asumir la potestad para decir en forma terminante que es y que no es UNEN. De aquí se desprende una primera conclusión: UNEN es un ámbito de tolerancia, donde ninguno de los espacios y ciudadanos que lo componen puede arrogarse la verdad absoluta, siendo un espacio abierto a la crítica y perfeccionamiento continuo. Por lo tanto se excluyen posiciones dogmáticas o ideólogas, si por esto último entendemos la defensa irrestricta y acrítica de ideas independientemente de si las mismas conducen a situaciones involutivas para la sociedad, tal como aconteció dramáticamente en el siglo XX.  UNEN recoge, entonces, la experiencia histórica que nos señala la importancia sustancial de la Democracia plena, sustentada en el debate abierto e irrestricto, enmarcados dentro de un ámbito de tolerancia y respeto a la vida humana que es lo que verdaderamente importa. Esta última afirmación, categórica, asigna un límite infranqueable a UNEN en cuanto a su composición, por cuanto violarlo implicaría destruir su esencia democrática y republicana.  Entonces, siguiendo este razonamiento, nos es posible afirmar que en UNEN no hay lugar para fuerzas autoritarias, con pretensiones hegemónicas, dado que las mismas son intolerantes por naturaleza, destructoras de libertades y por lo tanto la antítesis de lo que UNEN representa o aspira a representar. La historia reciente argentina nos marca con absoluta claridad que es el PJ, en cualquiera de sus variantes, el espacio político que conlleva esa tendencia autoritaria y antidemocrática que Cristina Kirchner sintetizó claramente cuando advirtió que “iría por todo”. Es importante destacar que hablamos de fuerzas y no de personas, dado que personas buenas y malas las hay en todas las fuerzas. Lo que importa es determinar la dirección de la fuerza política. Si es una fuerza en el sentido de la República o si es una fuerza en el sentido del autoritarismo. En la argentina contemporánea, a excepción del PJ, las fuerzas políticas, con sus defectos y virtudes, se orientan hacia principios republicanos por cuanto ninguna tiene la pretensión fascista de “ir por todo”.
 
Si aceptamos lo dicho hasta aquí entonces reconoceremos cual es el dilema crucial que vivimos en la actualidad de nuestra Nación. Reconoceremos la existencia de fuerzas políticas contrapuestas que pujan por imponer una forma de vida a los argentinos. Por un lado el PJ en el sentido del autoritarismo. Por el otro el resto del arco político en el sentido de la República.

Ahora bien, el entendimiento profundo de la situación política nos lleva a reconocer que el crecimiento del PJ a partir de su ejercicio autoritario y clientelar del poder ha debilitado al extremo la competencia democrática y es la aceptación de ésta “emergencia democrática” lo que también define a UNEN desde su inicio. La necesidad de unirse más allá de las diferencias ideológicas quedó en claro en la última elección cuando Carrió salió a pedir el voto para “Pino Senador” frente a un electorado capitalino mayormente esquivo por considerarlo de “izquierda”. Lilita desestimó las cuestiones ideológicas argumentando que lo importante eran los valores y que Pino, a pesar de no compartir muchas de sus ideas, era una persona decente y que lo demás resultaba discutible dentro de un marco democrático. La estrategia dio resultado y el tercer senador por Capital Federal quedó en manos de una fuerza en el sentido de la República y no del PJ. Por el contrario, esa apertura ideológica inherente a UNEN no aconteció en la Provincia de Buenos Aires, en donde la tendencia al cerramiento característico de las viejas prácticas políticas impidió que se conformará el acuerdo amplio. La consecuencia de esto fue que la provincia más importante de la Argentina se ubicó al borde del feudalismo característico de otras provincias de nuestro país, pauperizando la representación opositora y republicana y dejando a millones de bonaerenses sin representación política, a merced de la corrupción y mafias narcos vinculadas al PJ. Es decir, UNEN probó ser una herramienta electoral efectiva para derrotar y poner freno al autoritarismo siempre que la misma sea conducida con grandeza y no con mezquindad y corta mirada política.

Pero además, la ley de las PASO otorga la arquitectura electoral necesaria para dirimir diferencias ideológicas sin que esto ponga en riesgo el futuro del país, que en términos concretos significaría un balotaje entre Massa y Scioli y la consolidación de la decadencia Argentina. Por lo tanto, UNEN también es una prueba para quienes declaman a los cuatros vientos las virtudes de la participación ciudadana, al mismo tiempo que puertas adentro hacen todo los posible para cerrar la participación política por temor a perder en internas abiertas y democráticas, aun cuando esto signifique ser funcionales a la estrategia hegemónica del PJ. 

Por último, UNEN puede representar en las próximas elecciones un modelo de la argentina del futuro como contraposición a la argentina del pasado, representada por Massa y Scioli. A diferencia de la propuesta del PJ, en caso de sumar al PRO, UNEN aspiraría a representar a todo el arco ideológico argentino dentro de un marco de valores y principios característicos de las sociedades desarrolladas. De esta forma, el votante argentino tendrá un panorama electoral claro y podrá elegir al momento de ingresar al cuarto oscuro entre dos modelos de país: República o Narco-Estado. Si la elección es República, entonces avanzará en una segunda instancia de selección en la que podrá elegir entre un abanico de alternativas ideológicas que van desde la centro izquierda a la centro derecha. Esta estrategia garantizaría que gran parte de los votos no PJ sumen al espacio UNEN, aumentando sus probabilidades ciertas de gobernar la Argentina. Es la vuelta al ´83 que percibe Carrió, sólo que en lugar de ganar la Democracia, ahora se impone ganar la República.

En síntesis, UNEN es tolerancia, estrategia electoral, responsabilidad histórica y la posibilidad cierta de ofrecer a los ciudadanos argentinos la salida que consume un cambio cultural en el sentido del desarrollo y progreso de nuestra Nación.

Es una construcción compleja y difícil, pero sin dudas vale la pena hacer el esfuerzo e intentarlo.  

sábado, 1 de febrero de 2014

El carácter clientelar de la Asignación Universal por Hijo

En la literatura sobre el clientelismo, se destaca el carácter personalizado de la relación clientelar. De hecho, y conforme lo ilustra Max Weber, en las relaciones mercantiles se consignan contactos directos, honorables, de buena fe entre dos personas que se conocen.
 
Se dirá, entonces, que es personalizada, por cuanto existe un conocimiento directo entre las partes, una especie de "amistad interesada" (Lind), que implica una relación no esporádica. Por ejemplo, el sociólogo Javier Auyero menciona que los punteros "son vistos como personalmente responsables por la distribución de bienes. La organización que confiere una pensión, ofrece un trabajo, da una medicina o una bolsa de alimentos, no es el Estado Nacional, provincial o local, sino que son Juancito o Matilde"
 
Por otra parte, autores como Mario Caciagli realizan una distinción analítica en virtud de la cercanía física de los actores, indicando que el viejo clientelismo se basaba en la proximidad de la relación entre el patrón y los clientes, lo cual conducía a vínculos de reciprocidad, afectivos y estrechamente personales. En cambio, el nuevo clientelismo surgido a partir del arribo de la sociedad de masas se encuentra caracterizado por una relación impersonal, distante e instrumental, donde cesan los sentimientos de respeto, obsequio y temor presentes en el otro tipo, y donde no necesariamente el patrón es conocido personalmente, recayendo esta particularidad en el partido político o quienes ofician de mediadores.
 
Ahora bien, tal como lo entendemos, la importancia de resaltar el aspecto personalizado de la relación patrón-cliente va más allá de si la misma; se establece "cara a cara" en el sentido físico de la expresión, o por medio de terceros o algún otro medio de comunicación. Lo importante es que los involucrados, fundamentalmente el cliente, a instancias de la estrategia comunicacional del patrón, sabrá explícitamente de qué político procederá la "ayuda", representando éste el inicio de la dependencia clientelar, ya sea por miedo a perder el "beneficio" obtenido o por agradecimiento personal, o ambos.
 
Podemos ilustrar lo afirmado con un ejemplo reciente en la Argentina, donde no existió contacto físico cara a cara, pero en el que el aspecto personalizado del clientelismo estuvo presente. Ello cobró forma en la implementación en el año 2009 de la Asignación Universal por Hijo (AUH), un beneficio dirigido a los hijos de personas desocupadas, que trabajan en negro o que ganan menos del salario mínimo, vital y móvil. Consiste en el pago de una suma mensual para niños menores de edad, que, lógicamente, administran sus padres. A cambio, se exige a los menores que asistan a la escuela, al médico y cumplan con el calendario de vacunación obligatorio. Se calcula que, en 2013, aproximadamente 3.500.000 de chicos y adolescentes recibieron este beneficio.
 
Sin embargo, más allá de los detalles técnicos del plan, sus aspectos positivos y negativos, lo que interesa resaltar es la forma en que el Poder Ejecutivo Nacional implementó esta medida y su uso clientelar en el sentido que apuntamos aquí.
 
La evidencia básica es que la política pública se implementó a partir de un Decreto del Poder Ejecutivo Nacional (Nro. 1602/09) y no una Ley emanada del Congreso de la Nación Argentina. Esto sucedió, a pesar de registrarse el apoyo de amplios sectores parlamentarios opositores, quienes no sólo reclamaban desde hacía tiempo la implantación del seguro social sino que, además, se contaban entre los autores del proyecto original. El hecho de que la Presidente Cristina Fernández de Kirchner haya optado por un decreto en lugar de una ley, implicó los siguientes componentes clientelares, que luego obtienen su correlato en las urnas:
 
a) Puesto que el Decreto, tal como lo estipula la Constitución Nacional de la República Argentina, en su Artículo 99, es una atribución exclusiva del Presidente de la Nación,  personalizó en la figura excluyente de la actual jefe de Estado la concesión de la AUH. De esta manera, se fortaleció el entendimiento de que no fue el Estado Nacional quién otorgó el beneficio, sino que lo hizo la Presidenta de la Nación en uso de sus facultades.
 
b) En la legislación argentina, un Decreto Presidencial es un acto administrativo que exhibe un carácter más débil que una Ley sancionada por el parlamento, precisamente porque, entre otras cosas, es la misma autoridad ejecutiva quien se encuentra en condiciones de derogarlo, y sin necesidad de recurrir a las mayorías parlamentarias. Esta situación hace que los beneficiaros del seguro social terminen quedando expuestos a amenazas por parte de punteros políticos, en el sentido de que, si cambia el gobierno, existe la posibilidad de perder los beneficios obtenidos.
 
c) Por último, en el caso puntual de la AUH, no ha sido reglamentada y sistematizada la actualización del monto recibido por la ayuda, siendo la Presidenta en persona quien, de acuerdo a criterios desconocidos públicamente y a modo de concesión magnánima, anuncia los incrementos monetarios a partir de presentaciones públicas reproducidas por los medios masivos de comunicación, estableciendo un vínculo virtual "cara a cara" con los titulares  del plan y también con sus potenciales beneficiarios a futuro. A tal efecto, sirve repasar los contenidos del siguiente artículo, en el matutino oficialista Tiempo Argentino: http://tiempo.infonews.com/2013/05/23/argentina-102394-cristina-anuncio-aumentos-en-la-auh-y-las-asignaciones-familiares.php
 
De tal suerte que el clientelismo político puede estar presente en contactos personales cara a cara o en contactos a partir de otros medios que no impliquen cercanía física. No obstante ello, el denominador común que hace a la personalización es que siempre debe quedar en claro que no es el Estado Nacional quien otorga los bienes y servicios, sino el patrón, que en el caso de la Asignación Universal por Hijo es Cristina Fernández de Kirchner. 

martes, 28 de enero de 2014

Los argentinos en vísperas de una nueva oportunidad.

      A principios de 2012, escribí un artículo denominado "El derrumbe del PJ y el día después". La tesis surgió producto de discusiones e intercambios de ideas en La Juanita, a instancias del MR-2012. Sostenía que luego del 2001, el PJ había quedado erigido como el único partido político capaz de gobernar, siendo esta falacia aceptada e incorporad...a por la mayoría de los argentinos, incluidos varios referentes de la oposición política. Esta situación singular, que a primera instancia podría leerse como una ventaja para el partido del poder, resultó ser su gran talón de Aquiles. Ocurrió, entonces, qué el PJ se mostró por mucho tiempo tal cual es, sin disfraces, en el centro de la escena política, y sin la posibilidad de echarle la culpa a otro como ocurrió en 2001. Como consecuencia de esto, se inició un inédito proceso para amplias capas de la población argentina: rendirse ante lo evidente, esto es, que el corrompido PJ no sólo gobierna mal, sino que además, es el garante de la decadencia argentina.

     Lamentablemente, esta incorporación a la conciencia mayoritaria argentina de que la corrupción no puede gobernar se realiza lentamente y de manera traumática, con muertes e innumerables padecimientos en la vida diaria de los ciudadanos, como quedó harto evidente en este convulsionado tiempo.

      Sin embargo, lo sabemos, toda crisis es una oportunidad. A diferencia de 2001, y gracias al aprendizaje de estos años, cada vez más argentinos se preparan para lo que viene con la certeza de que el "roban pero hacen" no va más. Es decir, el PJ, tal cual lo conocemos, no va más.

      Esta situación resuelve parte de los problemas, aunque no ahuyenta todos los peligros latentes, entre ellos, la forma que tomará el nuevo orden político.

      Es que a la angustia objetiva y compartida por los argentinos producto del nuevo fracaso al que nos ha conduce irremediablemente el PJ Kirchnerista, le seguirán dos impulsos dominantes, característicos de todo periodo de crisis.

      El primero, propio de niños y adultos con trastornos síquicos, es aquel que puede llevar a la sociedad argentina a negar la realidad, rechazándola y substituyéndola por un nuevo relato fantasioso, conduciéndola a una crisis aún más profunda.

     El otro impulso, característicos de una sociedad adulta, implicará la toma de conciencia de los errores cometidos, el respeto a los tiempos constitucionales y la voluntad irrenunciable de elegir, en el próximo turno electoral, fuerzas políticas y dirigentes que luchen incansablemente contra el cáncer que corroe nuestro futuro como sociedad: la corrupción.

   Con razonable grado de optimismo, podemos afirmar que estamos frente al segundo escenario. Ojalá así sea.

martes, 10 de diciembre de 2013

Carrió y el deber de las clases medias


 

El miércoles pasado, en el aniversario por los 10 años del Instituto Hannah Arendt, en un emotivo y enérgico discurso, Elisa Carrió hizo mención a la responsabilidad de las clases medias argentinas. Dijo, textualmente: “Las clases medias deben ponerse de pie. Las clases medias deben ayudar a las clases bajas a ponerse de pie.”
Interpreto que dicho llamado implica una doble responsabilidad frente a la realidad social que vivimos, al tiempo que también resulta un llamado de atención a esa amplia franja de la población activa y pujante, orgullo de nuestra nación.
Primeramente, es una apelación a la dignidad propia de un sector social que muchas veces se dejó tentar por los beneficios y cantos de sirena del gobernante corrupto de turno.  Las causas de este tipo de elección son variadas y no podemos analizarlas en este breve escrito. Sin embargo, es importante subrayar que la conducta que lleva a vastos sectores de la clase media a apoyar a gobiernos corrompidos (PJ o sus variantes menores) pone en riesgo su misma posición social. Esto es así, dado que la praxis política del PJ es antirepublicana y autoritaria, lo cual involucrará, tarde o temprano, la cooptación de lo más valioso que tienen las clases medias: su libertad frente al poder clientelar.
Que las clases medias deban ponerse de pie, implica, según mi entendimiento, defender con convicción esa libertad sustancial, dejando de lado la aceptación cultural del “roban pero hacen” y que tiene su correlato en el cuarto oscuro.  Ya que esa relajación moral conducirá irremediablemente al descenso social de las clases medias a las clases bajas, que es el objetivo del PJ y que ya puede visualizarse nítidamente en varias provincias y municipios de nuestro país: mantener en el poder a una casta de dirigentes enriquecidos e impresentables a partir de un pueblo empobrecido, dominado por el clientelismo político.
Por otro lado, Carrió también mencionó que “deben ayudar a las clases bajas a ponerse de pie”. Aquí estamos frente a un imperativo moral que se traduce en  ayudar a los hermanos en estado de pobreza a liberarse del poder político opresor, que los somete a partir del clientelismo político. No significa que los pobres sean más o menos dignos que los que pertenecen a las clases medias. Nada tiene que ver con la condición o esencia humana, que no conoce de distinciones sociales. Es sencillamente una apelación a la responsabilidad social de ese amplio sector de la población argentina que dispone de las mayores herramientas y libertades para tomar decisiones conducentes al progreso de todos los argentinos de bien, sean pobres, de clase media o ricos. 
Esto es así, ya que lo inmoral y perjudicial para nuestro país no es votar a un corrupto, sabiendo que existe el riesgo de perder el plato de comida de los hijos (como explícitamente lo hacen saber en los barrios pobres los punteros del PJ antes de cada elección). Esa situación es entendible, y muestra el poder y perversidad del clientelismo político y sus ejecutores. Sin embargo, no es esta la situación de las clases medias, quienes aún mantienen la libertad de votar a conciencia (con todo lo que esto significa), independiente del plato de comida del día.